Por la desnuclearización de Castilla


Análisis publicado por Unidad Popular Castella en 1990 sobre la presencia de la energía nuclear en Castilla
Categoría: textos-medioambiente

POR LA DESNUCLEARIZACIÓN DE CASTILLA


En 1990 UPC, uno de los colectivos integrados actualmente en Izquierda Castellana editó un
folleto que reproducimos, que sirvió como base para una campaña de movilizaciones, alguna de las
cuales se hicieron conjuntamente con Tierra Comunera, por la desnuclearización de Castilla.
Además de reproducir ese trabajo en la página, sería interesante que en los próximos meses se
impulsasen de nuevo actividades para conseguir la definitiva desnuclearización de nuestra tierra.
El folleto de la UPC de 1990 tendrá que ser actualizado por Izquierda Castellana.


DESESTRUCTURACIÓN DE CASTILLA Y LA ENERGÍA NUCLEAR


Desde 1968 hasta hoy la población global de Castilla ha mermado un 16% (sin incluir Madrid). Esta
disminución es mucho más sensible en el medio rural, donde algunas comarcas han llegado a perder
hasta un 50% de sus habitantes. Actualmente la densidad de población es de 27,5 habitantes por
Km², la más baja del Continente Europeo, sin contar las heladas estepas siberianas. La provincia de
Soria, por ejemplo, apenas rebasa los nueve habitantes por km². Si nos atenemos a los índices que
manejan algunos organismos internacionales para considerar desértico un territorio, el caso de Soria
resultaría patético y vendría a demostrar la dramática situación en que se encuentra Castilla: A más
de 30 años de los famosos planes de desarrollo de la dictadura franquista.


Iniciada la última década del siglo XX, la demografía castellana parece condenada a bajo o nulo
crecimiento vegetativo, y por ende, al envejecimiento de la población. Si en esa Europa maravillosa
e idílica que es la Europa de los estados-nación, ya preocupa la baja natalidad y el ensanchamiento
excesivo de las pirámides de población al alcanzar las cotas de 50/70 años; en la nación-pueblo
castellano esos mismos índices estadísticos causan verdadera alarma entre nosotr@s, pues son,
desde luego superiores a los que manejan en Bruselas o Estrasburgo. Sin embargo, en ninguno de
los innumerables foros que tienen lugar cada año en estas ciudades, se ha tratado el problema de la
vetustez de la población castellana.


Pero la realidad de nuestro país no solo se define en términos geográficos. El vasto territorio de la
nación castellana aproximadamente 190.000 km² entre ambas mesetas albergan el 40% de los
municipios del Estado Español (incluyendo sus posesiones insulares y africanas). En cambio,
solamente el 15% de la población ''española'' reside en el marco geográfico castellano. Es,
precisamente, esta desproporción la que define nuevas relaciones de injusticia y desigualdad. Ya que
la dispersión de los núcleos de población (la mayoría de los cuales no superan los 1000 habitantes)
inciden muy directamente en la calidad de la infraestructura y de los servicios sociales.


Ambos problemas -demográfico y geográfico - tienen su origen en la desestructuración de Castilla,
a la par de su pérdida de soberanía y poder político a lo largo de los últimos siglos. No en vano, la
formación y configuración del actual Reino de España se llevó a cabo a espaldas de Castilla y en
detrimento de los intereses del pueblo castellano. No es casual que el hundimiento de Castilla corra
parejo a la dinastía monárquica que ocupa el trono en Madrid.


Si con Felipe V, primer Borbón que se instaló en la Corte, Castilla terminó de perder su soberanía e
identidad; durante la Primera República tuvimos ocasión de recuperar el optimismo, por ejemplo, al
llevarse a cabo la firma del Pacto Federal Castellano, en junio de 1869. Si la Restauración
borbónica posterior dió al traste con nuestras ilusiones; con la Segunda República volvió a
encenderse la llama de la esperanza, al creer definitivamente superada esa dilatada etapa histórica
en la que, bajo la tutela del centro y la corona, se dirimía el destino de los pueblos. Pero el
Franquismo despobló nuestros campos y bendijo, como sucesor, al actual monarca español Juan
Carlos primero de Borbón...


LA CALIDAD DE VIDA DE LA POBLACIÓN CASTELLANA


Aunque parezca mentira, el poder de convicción de los medios informativos españoles, llega a todos
los rincones para demostrar que ''aquí no pasa nada'', pero el nivel de vida de los castellanos y
castellanas está 19 puntos por debajo de la media estatal.


Las vías internas de comunicación (carreteras, ferrocarril) son pésimas cuando no inexistentes,
dificultando la fluidez de los servicios esenciales a la población y agravando los riesgos de
accidentes. El trazado viario que atraviesa la meseta castellana - moderno y seguro- está destinado a
unir los centros económicos estratégicos del Estado Español, sin tener en cuenta las necesidades de
Castilla y la propia configuración de nuestro territorio.


La problemática de la vivienda adquiere cada día dimensiones más notables, no sólo por la
escandalosa especulación, que hace prácticamente imposible el acceso a un habitáculo decoroso a la
mayor parte de las jóvenes generaciones que inician su camino emancipador; sino porque las
deficiencias estructurales son cada día más patentes. A título de ejemplo, podemos indicar que en la
Meseta Norte existen más de 56.000 viviendas sin agua corriente, que 147.000 carecen de servicios
higiénicos, o que más de medio millón de hogares no poseen sistemas de calefacción, cuando las
temperaturas medias anuales no sobrepasan los 10 grados centígrados.


El medio ambiente se degrada con la proliferación de infinidad de vertederos incontrolados y la
inexistencia de plantas depuradoras de agua que contrarrestren la contaminación de los ríos.
Los escasos recursos sanitarios, tanto humanos como materiales, están dispersos
administrativamente (Administración española, Juntas Autonómicas, Diputaciones, etc.), lo que
distorsiona y burocratiza el funcionamiento de los servicios sociales y de salud, contribuyendo a
que nada funcione: grandes colas de pacientes en los hospitales, listas de espera por doquier,...
Enfermedades tributarias de vacunación y prevención, como el sarampión, la rubeola, o la
parotiditis, presentan alta incidencia en Castilla. Y afecciones erradicadas totalmente en Europa,
como el carbunco, la triquinosis,o la sepsis puerperal, son persistentes en nuestros pueblos.
¿Y las generaciones más vetustas de nuestra sociedad? Aunque constituyen el segmento más
importante de la población, son, sin embargo, las más desfavorecidas. Escasean los centros sociales
donde estas personas sean acogidas y puedan vivir dignamente sus últimos años de existencia. Y,
por si fuera poco, les amenazan con privatizar las prestaciones de la Seguridad Social, hipotecando
su, de por sí, mísero subsidio.


Se dice que Castilla es pobre, ¡como si la pobreza fuera un don innato en los pueblos! lo cierto es
que el desarrollo de la nación castellana ha sido impuesto por intereses ajenos. No fueron los
castellanos y castellanas quien decidieron clausurar su potente industria artesanal, en lugar de
modernizarla para que se adaptara a los nuevos tiempos de la Revolución industrial. Los
campesinos nunca tuvieron la oportunidad de realizar una profunda reforma agraria que permitiera
que sus explotaciones fueran rentables y competitivas. En fin, sufrimos el rigor de una continuada
descapitalización económica cuyo desenlace será cada vez más doloroso si no conseguimos desviar
el curso de nuestro fatal destino.


En este sentido, es conveniente repasar la situación de algunos sectores productivos de la economía
castellana. El más importante, la agricultura, ocupa el 17% de la población activa y se encuentra a
las puertas de una nueva reconversión que dejará en el más absoluto desamparo a miles de familias
campesinas, culminando la desestructuración del agro castellano.


En cuanto a la industria ubicada en Castilla, debemos destacar sus dos características más
sobresalientes: Por un lado, el capital trasnacional controla una buena parte de la producción, lo que
supone que los beneficios sean trasvasados a las sedes centrales de estas empresas y no contribuyan
al desarrollo estructural de la economía castellana. Por otra parte, existe en Castilla un alto
porcentaje de industrias contaminantes que quizá busquen en nuestro país evitar los controles
medioambientales a que pudieran ser sometidas en otros lugares; de esta forma, sus ganancias son
más netas.


El sector agroalimentario castellano está por desarrollar. A falta de su definición, las
multinacionales de la alimentación están introduciéndose en Castilla de forma vergozante, llevando
a la ruina a pequeños productores y comerciantes.


Y, por fin, la producción energética, el sector económico que más beneficio produce - un tercio del
total-. En Castilla se obtiene la energía a través de las centrales hidroeléctricas, térmicas y
nucleares. Las dos primeras obtienen el 93% de la electricidad, mientras que la tercera tan solo un
7%. Teniendo en cuenta que los castellanos y castellanas consumimos apenas la tercera parte, es
obvio que si desaparecerán todas las centrales nucleares y las instalaciones subordinadas a estas, no
íbamos a notar la falta de flujo eléctrico en nuestros pueblos o en nuestros barrios.


Es evidente que la industria nuclear es un mal que atañe a toda la humanidad. Pero tal vez sea en
Castilla donde mejor puedan verse las contradicciones de un mal llamado "progreso",
servidor de imperativos económicos ajenos a las verdaderas necesidades del pueblo. Castilla será
para la posteridad el lugar donde la tecnología punta de Occidente obtuvo carta de naturaleza frente
al subdesarrollo y la marginación planificada de nuestro territorio.


Sin pasar por una revolución industrial, ni tan siquiera por una lanificación autocentrada de nuestros
recursos, se ha dado un gran salto. Estos saltos en la historia se pagan y se pagan mal.

EL CICLO DEL URANIO EN CASTILLA

La extracción del mineral del Uranio es el primer eslabón del ciclo. (actualmente cerrada) La mayor
parte de éste se obtiene en las minas de SAELICES DE CHICO (próxima a Ciudad Rodrigo) Para
obtener 250 Tm. de mineral es necesario remover alrededor de 300.000 Tm de tierra. Al ser una
explotación a cielo abierto, la tierra removida se va acumulando en ''escombreras'', en contacto
permanente con el aire y el medio, manteniendo altas dosis de radiactividad y por tanto impidiendo
que cualquier tipo de vegetación arraigue en la tierra, contribuyendo a la degradación del paisaje.
Pero más grave aún es la contaminación de las aguas subterráneas. Cuando llueve, el agua se filtra
por las ''escombreras'', impregnándose de partículas radiactivas que son conducidas hasta los cauces
subterráneos. Este agua es consumida por los habitantes del Campo de Argañán. Estudios recientes
han confirmado que el contenido radiactivo de estas aguas es 10 veces superior al índice máximo
establecido por la Organización Mundial de la Salud para su inocuidad en el ser humano.
Paralelamente se ha podido verificar que en esta comarca la incidencia de enfermedades
cancerígenas es muy superior a la media europea. Si bien, las autoridades de Gobierno español han
restado importancia a estas investigaciones, al no existir estudios epidemiológicos anteriores a la
fecha en que se pusieron en marcha las prospecciones mineras.


Junto a las minas de Saelices se encuentra la Fabrica de Concentrados de Uranio, llamada PLANTA
ELEFANTE, que entró en funcionamiento en 1974. En estas instalaciones se elaboran el Oxido de
Uranio, a partir del mineral extraído y con la intervención del río Agueda, cuyas aguas resultan
altamente contaminadas. La capacidad de producción de esta planta es de 270 Tm, por año. La
empresa Nacional del Uranio S.A. (ENUSA), propiedad del Estado Español, es la encargada de
gestionar ambos procesos.


El Oxido de Uranio obtenido en Saelices es transportado hasta el Estado Francés, donde la empresa
EURODIF (entidad formada por diversos socios, ente ellos ENUSA con el 11% de las acciones) se
encarga de someterlo a un proceso de enriquecimiento y transformarlo en Hexafluoruro de Uranio.
El Uranio enriquecido regresa de nuevo a la provincia de Salamanca, concretamente a la Fábrica de
Combustibles Nucleares de JUZBADO (a 20 km de Salamanca). Aquí el Hexafluoruro de Uranio se
convierte en pastillas que son envasadas en vainas y trasladadas posteriormente a los reactores de
las centrales nucleares. Esta planta entró en funcionamiento en el año 1988 y también esta
gestionada por ENUSA. Tiene una capacidad de producción anual de 500 Tm. y la refrigeración de
sus instalaciones se lleva a cabo a través del río Tormes. Los residuos radiactivos que se desprenden
del proceso son introducidos en bidones que se almacena a pie de fábrica. La capacidad de
almacenamiento de ésta es de 3.368 bidones. Hasta ahora, la acumulación de residuos es del 50%, y
durante los próximos tres años se desbordarán los límites señalados, por lo que tendrán que buscar,
seguramente un nuevo emplazamiento.


La Central Nuclear Jose Cabrera- ZORITA (Guadalajara). Pertenece a la primera generación. Es la
más antigua de la Península Ibérica (1968) y tiene una potencia de 160 Mw que obtienen mediante
un reactor de agua a presión, cuya refrigeración se realiza por el río Tajo. Su capacidad de
almacenamiento de residuos está al límite.


La Central Nuclear de TRILLO I (Guadalajara). Es de la tercera generación y lleva funcionando
desde 1987. Posee un reactor de agua a presión capaz de generar una potencia de 1.040 Mw y
utiliza las aguas del río Tajo para su refrigeración. El índice de almacenamiento de residuos es
relativamente bajo.


La Central Nuclear de SANTA MARÍA DE GAROÑA Valle de Tobalina (Burgos). La más
problemática de todas las instalaciones nucleares de Castilla. Desde su puesta en funcionamiento en
1971 ha sufrido contínuas averías, algunas verdaderamente graves. Tiene una potencia de 460 Mw.
El reactor es de agua en ebullición y está refrigerada por el río Ebro. Su propietaria es la empresa
NUCLENOR.


La importancia de los incidentes ocurridos en esta central nos obliga a explicar con cierto detalle la
naturaleza de estos. A pesar de que su director Felipe Galán, ha negado reiteradamente que se
produzcan fallos en el funcionamiento de esta instalación, debemos recordar que ya en 1974 sufrió
una parada para reparar la piscina del reactor y sustituir el tipo de combustible. Lo mismo ocurrió
en 1978. En 1979 el transformador principal tuvo que ser reparado. En 1981 y 1983 se producen
fugas en la vasija del reactor. En 1985 se puede observar que prosigue el crecimiento de las grietas
de la vasija. Desde 1981 han sido 36 las paradas imprevistas. El 6 de diciembre de 1989 se rompió
una de las tres tuberías que llevan agua al reactor, vertiéndose al río Ebro 250.000 litros.
Esta fue la fuga de agua más grave, pero no la única, pues en 1983 se había vertido agua de la
cámara de supresión; en 1985, 14.000 litros procedentes de un enfriamiento fueron a parar al Ebro.
Y en 1987 se produjeron dos nuevos escapes. El propio Consejo de Seguridad Nuclear (CSN)
reconoció la gravedad de estos vertidos, pues sobrepasan los límites de radiactividad autorizados
por este organismo para la central de Garoña. Se ha podido comprobar la existencia de componentes
radiactivos en el río Ebro, como el Cobalto, el Cesio o el Manganeso, que sea cual sea su
intensidad, no dejan de ser nocivos para personas, animales y plantas.


La capacidad de almacenamiento de residuos esta saturada, habiéndose enviado varios transportes a
El Cabril (Córdoba), aumentando el riesgo de contaminación a lo largo de todo el trayecto, que no
es otro que la ancha geografía castellana. Al parecer, se contempla la instalación de una planta
incineradora de residuos de baja intensidad, lo que supondría el aumento de la peligrosidad
contaminante pues, a pesar de las garantías de CSN de que estos residuos no saldrán al espacio
exterior, la experiencia de plantas similares demuestra que desprenden elementos tóxicos y
radiactivos. Es normal, por tanto, que los habitantes de Valle de Tobalina se oponga enérgicamente a
estos planes.


A pesar de todos estos problemas, la empresa NUCLENOR está haciendo todo lo posible por
prolongar la vida de esta central hasta mediados de los años 2000, cuando en teoría no debería
sobrepasar los 30 años de existencia...


Entre los problemas añadidos de la energía nuclear, destaca el tratamiento de los RESIDUOS
RADIACTIVOS. Es imposible evaluar las consecuencias que pueda tener a muy largo plazo la
acumulación de toneladas de materiales desechables originados por las instalaciones atómicas.
Hasta hoy no se ha dado con una fórmula razonable para la eliminación de estos residuos. Teniendo
en cuenta que sus componentes químicos pierden la actividad contaminante al cabo de muchos
miles de años, e incluso millones, como el Iodo129; los científicos no se ponen de acuerdo sobre el
destino de esos desechos, hay quienes piensan que lo más adecuado es arrojar los bidones a las
fosas marinas del Atlántico, otros hablan de almacenarlos en el espacio y algunos siguen pensando
que lo más adecuado es enterrarlos...


Enterrarlos bajo el granito de Castilla, -En 1987 tuvimos conocimientos de un proyecto llamado
IPES, financiado por la Comunidad Europea y que consistía en analizar profundamente el granito
de los Arribes del Duero (Salamanca), al objeto de determinar si podía albergar residuos
contaminantes de alta y prolongada actividad. Afortunadamente, los vecinos de la comarca supieron
reaccionar a tiempo y mediante la movilización popular paralizaron el proyecto.
Aún así, tenemos muchas papeletas en el sorteo que cualquier día se celebre, porque un cementerio
nuclear acabaría con las expectativas de muchas generaciones y, quien sabe si con todo rastro de
vida.
Otro peligro añadido es el transporte de elementos radiactivos a lo largo y ancho de las carreteras
castellanas. La frecuencia de estos transportes es mucho mayor que en cualquier otro territorio, pues
la extracción de Uranio, el enriquecimiento, el envasado, etc, son operaciones, todas ellas, que
tienen lugar en Castilla.


Finalmente, debemos destacar la militarización de los entornos de las industrias nucleares. En caso
de conflicto bélico las instalaciones atómicas serían objetivos privilegiados del atacante. Este
argumento sirve al Ejército español para aumentar sus arsenales militares y el control de la
población, alimentando la espiral militarista. Recientemente algunos medios de comunicación han
revelado las intenciones del Ejército español en este sentido. Se trataría de instalar junto a las
centrales nucleares misiles tierra-aire y otros pertrechamientos militares, que disuadan del ataque a
que hipotético enemigo.