Apostemos por nuestra propia capacidad de lucha y por construir una alternativa rupturista


Texto sobre la necesidad de una alternativa rupturista, elaborado por Alberto, militante de Yesca
Categoría: textos-varios

Apostemos por nuestra propia capacidad de lucha y por construir una alternativa rupturista.


El pasado sábado 15 de septiembre, tuvo lugar en Madrid una gran manifestación convocada por los sindicatos CCOO y UGT, a cuya convocatoria se sumaron en “bloque crítico” diferentes organizaciones y colectivos sociales de todo el Estado. Mi intención en estas líneas no es valorar el papel que juegan en el actual sistema estos dos sindicatos, sino valorar la idoneidad de la conformación de los ya tradicionales bloques críticos.

Es evidente para cualquier persona que nos encontramos ante una grave situación de crisis económica cuyas consecuencias están recayendo sobre la clase trabajadora y los derechos sociales históricamente conseguidos por la misma. En este sentido, la victoria electoral del Partido Popular en las últimas elecciones, no ha hecho más que agravar lo que ya se venía configurando con el anterior gobierno del PSOE. Un dato relevante al respecto y que no debemos olvidar, fue la Reforma exprés de la Constitución española firmada hace un año de pleno acuerdo entre los dos grandes partidos y que abrió la puerta al desmantelamiento total del Estado social.

El pasado curso, a raíz del agravamiento de la situación y gracias al surgimiento de explosiones de respuesta popular como el 15M, la realidad de los movimientos sociales y de la lucha cambió radicalmente, aumentando las protestas, la movilización y la autoorganización popular. El cambio de gobierno, sin embargo, ha generado una nueva coyuntura que debemos saber afrontar con capacidad de análisis.

Cada vez se hace más visible que la respuesta popular a la situación actual de crisis se va a intentar vertebrar en torno a dos líneas estratégicas, claramente antagónicas.

Por un lado, la izquierda institucional comandada por el PSOE y las direcciones de IU, UGT y CC.OO, está poniendo en marcha una estrategia que podríamos calificar de reformista, que pretenderá difundir la ilusión de que es posible acabar con la crisis y los recortes con la vuelta a un gobierno de la izquierda. Un gobierno que plantease medidas sociales en medio de la crisis, obviando que el problema de la misma es estructural y manteniendo el status quo del bloque dominante español. El problema, para este sector reformista, no reside en el propio sistema capitalista, ni en nuestra integración en la UE, sino en la “deriva neoliberal” del PP. Esto es a todas luces una falacia que los movimientos sociales ya denunciábamos durante el gobierno del PSOE, pero ante la situación actual existe la posiblidad de que ese discurso cale entre sectores de la clase trabajadora.

Por otro lado, las bases de esos mismos partidos y sindicatos, junto al resto del movimiento popular integrado en los sindicatos alternativos, asambleas populares de barrios y pueblos, colectivos de estudiantes y trabajadores, están planteando una estrategia diferente que podríamos calificar a su vez de rupturista. Esta línea estratégica, plantea que la raíz del problema es sistémica, y que existe una ofensiva contra el modelo social y económico de los países periféricos de la UE, orquestado por los mercados y el capital financiero. Esta línea plantea claramente que la soberanía de los pueblos está secuestrada por los dictámenes de la oligarquía económica y es perfectamente consciente de que solamente con la confrontación popular en la calle se van a poder frenar los recortes y reformas exigidas desde Europa.

Creo que no es necesario pasar a detallar aquí cuántas veces se ha repetido este mismo dilema entre reforma y ruptura en nuestra historia reciente. Si no lo hemos vivido por la edad, hemos podido leer y estudiar lo ocurrido desde la Transición, las derrotas sufridas una después de otra por el movimiento popular, la desarticulación de las diferentes luchas a manos del PSOE, el referéndum sobre la OTAN, la integración a la UE, las diferentes reformas laborales, las luchas contra la LOU, las movilizaciones contra la Guerra de Iraq, el plan Bolonia, y un largo etcétera de episodios donde se ha ido visualizando la irreconciabilidad entre estos dos postulados; reforma y ruptura.

Ante esta coyuntura, es importante que el movimiento popular analice claramente qué objetivos persigue la realización de bloques críticos.

Quiénes se postulan a favor de la creación de estos bloques críticos suelen argumentar los siguientes motivos:

  • Visualizar la disconformidad con las decisiones de las cúpulas sindicales.

  • Convencer a las bases de estos sindicatos para que presionen a sus cúpulas.

  • Presionar a éstas cúpulas sindicales para que tomen medidas de presión más duras, en este caso la convocatoria de Huelga General.

  • Mantener la unidad de los trabajadores por encima de todo y asegurar que la manifestación sea masiva.

En principio, los argumentos exhibidos aquí son del todo loables. Ahora bien, ¿hasta qué punto esto ha tenido efecto en las diferentes movilizaciones que se han venido dando en los últimos 30 años?

Cualquiera que haya realizado un seguimiento de prensa de la movilización del día 15 de septiembre se habrá dado cuenta de que la existencia de un bloque crítico ha sido totalmente obviada por los medios. Tampoco se han hecho mención los grandes sindicatos, asumiendo la totalidad de la marcha como propia. En ese sentido, la capacidad de visualización del bloque crítico se ve reducida a las personas que se encontrasen cerca del propio bloque en la misma manifestación (esto es, los ya convencidos), mientras que a nivel mediático el bloque crítico es absorbido a favor de CC.OO y UGT en la guerra de cifras abierta. Por otro lado, “la presión” ejercida sobre las cúpulas sindicales podríamos calificarla de irrisoria. Toxo y Méndez seguramente ni se hayan percatado de la existencia de ese bloque crítico, y si conocen de su existencia se pueden dar incluso por satisfechos de que les haya ayudado a engordar su manifestación-espectáculo. Finalmente, creo que tendríamos que analizar cuál es el tipo de unidad que queremos entre los trabajadores, y si es todavía posible la unidad con aquellos sectores que intentan paralizar la luchas realmente transformadoras.

De la sensación de derrota a la esperanza

Creo realmente que la conformación de bloques críticos en las manifestaciones de los grandes sindicatos representa principalmente la desconfianza en las propias fuerzas del movimiento popular, la aceptación de la derrota por parte de estos movimientos rupturistas.

Y realmente no existen razones para esta desconfianza en nuestra capacidad movilizadora. Si analizamos el desarrollo de éste último curso de protestas, podemos ver como a lo largo y ancho de Castilla se han dado ejemplos de cómo estas luchas pueden darse al margen de CC.OO y UGT, sin despreciar en ningún momento a sus bases militantes.

Cabe destacar algunos ejemplos como las movilizaciones surgidas a raíz del 15M, el movimiento asambleario en barrios y pueblos, las marchas obreras sobre Madrid del 19J, las plataformas locales en defensa de los servicios públicos, las asambleas de estudiantes en facultades e institutos, la capacidad de autoorganización del profesorado de la Marea Verde y trabajadores de otros servicios públicos, el apoyo recibido por los mineros a su llegada a Madrid, y un sinfín de movilizaciones y acciones surgidas desde la base del movimiento popular.

Todas estas movilizaciones han sabido conjugar la unidad de clase con el contenido rupturista y transformador de sus propuestas políticas. Ésto ha sido una lección importantísima para todas las organizaciones y colectivos políticos de izquierdas de nuestro país, y en esta misma línea tenemos que seguir trabajando a partir de ahora. Como hemos gritado muchas veces en estos bloques críticos: "Unidad sí, pero para luchar".

Estamos en el momento idóneo para empezar a constituir una respuesta popular rupturista ante el actual Régimen capitalista español. En todas partes se dan ejemplos de esta voluntad y capacidad de unidad, que como militantes de izquierda debemos entender como una responsabilidad ante nuestros pueblos.

Si echamos un vistazo también fuera de Castilla, podemos comprobar cómo las alternativas al sindicalismo propuesto por las cúpulas de CCOO y UGT son posibles, eficaces y sobretodo, necesarias. Tenemos el ejemplo de sindicatos como CIG en Galicia o LAB en el País Vasco, capaces de forzar la agenda de los grandes sindicatos para la convocatoria de estas huelgas generales (como la del 29M). Tenemos el reciente ejemplo del SAT en Andalucía con sus ocupaciones de tierras y sus marchas obreras masivas por todo el país. Por todas partes surgen iniciativas y colectivos de trabajadores, estudiantes y jóvenes en lucha.Y nuestro país no es una excepción: ¿Cuánto tiempo hacía que no existía tal cantidad de organizaciones, colectivos y asambleas rupturistas y de clase?

En ese sentido, creo que en este momento tenemos el deber de apostar por las próximas movilizaciones rupturistas que están surgiendo desde diferentes espacios del movimiento popular.

Por un lado, la movilización en Madrid del 25S, con el objetivo de rodear el Congreso y desenmascarar la complicidad de unas instituciones en manos del mercado, promete ser masiva e incluso suponer una repetición de lo vivido con el 15M hace año y medio. Se nos presenta como una convocatoria capaz de volver a generar un clima de lucha renovada, e ilusión, que atraiga a nuevos sectores de la clase trabajadora. Han surgido muchas dudas interesadas al respecto de esta convocatoria, pero las mismas deben ser disipadas asumiendo la tabla reivindicativa propuesta y siendo apoyada la movilización por todo el movimiento popular.

Por otro lado, a nivel juvenil se ha dibujado otra fecha esperanzadora, la de la movilización estudiantil del 11X12, que pretende fomentar la unidad de acción entre los movimientos juveniles y estudiantiles de los diferentes pueblos del Estado, ante la gravedad de la situación. El valor de esta convocatoria reside en la capacidad de las diferentes organizaciones de saber entender el momento histórico que vivimos y realizar un esfuerzo político por golpear conjuntamente. Estamos ante un hecho histórico que puede cambiar la realidad de los movimientos populares del Estado español. En el comunicado conjunto de 11x12 no sólo se habla de luchar contra las reformas educativas, si no sobretodo de la necesidad de recuperar la soberanía para los pueblos y de rechazar los dictámenes de los mercados, de la UE y del Gobierno español.

Seamos conscientes del momento histórico que vivimos, apostemos por nuestra capacidad de lucha y por construir una alternativa rupturista real y unitaria de todos los sectores de la clase trabajadora y de todos los pueblos del Estado. Es el momento de marcar nuestra propia agenda.

Porque SÍ SE PUEDE,

El 25S y el 11O, nos vemos en las calles,

¡La lucha es el único camino!

x Alberto, militante de Yesca